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Los principales hospitales fundados en Lima durante el virreinato (siglo XVI-XVIII) fueron el Hospital Real de San Andrés (1538) para españoles, el Hospital de Santa Ana (1549) para indígenas, y el Hospital de San Bartolomé (1661) para negros y mulatos. Otros centros incluyeron el Hospital de San Cosme y San Damián, y el Hospital de Refugio de Incurables.

Hospitales Destacados del Virreinato en Lima:
• Hospital Real de San Andrés (1538/1552): Considerado el más antiguo, fundado inicialmente como Nuestra Señora de la Concepción, fue clave para la atención de españoles y la enseñanza médica inicial.
• Hospital de Santa Ana (1549): Fundado por el arzobispo Jerónimo de Loaiza para atender a la población indígena y mujeres pobres, conocido hoy como el antecesor del Hospital Arzobispo Loayza.
• Hospital de San Bartolomé (1661): Creado para atender a la población afrodescendiente (negros y mulatos) de la ciudad.
• Hospital de San Cosme y San Damián: Enfocado en la atención de enfermedades infecciosas.
• Hospital Refugio de Incurables (1669): Creado por el conde de Lemos, hoy es el Instituto Nacional de Ciencias Neurológicas.

Estos hospitales formaron parte de la estructura asistencial caritativa de la época, evolucionando con el tiempo hacia instituciones modernas en la República [1].

Historia de los Servicios de Emergencia de Lima y Callao

Los primeros años estuvieron dominados por las guerras de la conquista hasta que el virreinato fue pacificado. A fines del siglo XVII aparecieron algunos médicos y cirujanos que hicieron posible el progreso operado durante el siglo XVIII en que la atención de los enfermos estaba a cargo de ellos y de aprendices, enfermeros, barchilones, comadronas y finalmente curanderos.
Anteriormente en las ciudades había cirujanos modestos, barberos y flebótomos, que practicaban el oficio de limpiar heridas, sangrar, aplicar ventosas y clísteres y escasos médicos.
Entre las condiciones y los alcances que fijaba la corona al conquistar un imperio, estaba la obligación de fundar hospitales: “para remedio de los pobres en las tierras sometidas”. Es así como el primer médico español que vino al Perú, Hernando Sepúlveda, en 1536 recibió el mandato: “para que cure a los pobres del hospital”, disponiéndose de un solar para la construcción de este. El primer Centro Asistencial fue una enfermería que funcionó en el Rincón de Santo Domingo, que precedió al Real Hospital de Santa Ana, fundada por el Arzobispo Loayza en 1549. Sepúlveda fue nombrado el 20 de Abril de 1537, protomédico adjunto para examen de médicos, cirujanos y boticarios, además de otras cosas, para la que ejerció el cargo.

En el Virreinato, el cuidado de los enfermos tenía un claro tinte medieval, se hacía en tres instancias: nivel del pobre elemental, fuese esclavo, siervo de gleba o pobre urbano, eran asistidos en el hospital. El nivel del artesano o del naciente burgués, era asistido en su domicilio por el llamado médico de cabecera y el nivel del poderoso: príncipe, señor o magnate religioso, atendido en su residencia por un médico principal, el médico de cámara.

El hospital tenía la conformación de un asilo o guardería, en el que la enfermedad debía ser sobrellevada, predominando el consuelo al incurable o moribundo, que eran formas de ejercicio de la caridad; de ahí la incorporación de las prácticas religiosas cotidianas, como parte preferencial del cuidado de los enfermos. En esta medicina, la figura del sacerdote, del capellán ayudados por las hermanas era dominante y el médico venía a ocupar un rol secundario, con breves visitas, pues el tratamiento tenía todas las características de un acto de amor y la medicina más que una profesión o un arte, era un oficio caritativo.

En 1549 establecida la Pacificación en el Virreinato, Fray Gerónimo de Loayza, primer Arzobispo de Lima, fundó el Real Hospital de Nuestra Señora de Santa Ana “para la curación de los miserables indios que morían como bestias en los campos y en las calles”.

El 12 de Mayo de 1551 se funda la Universidad de San Marcos, iniciándose el dictado de Medicina en el país.

Después, en 1552, se creó el Real Hospital de San Andrés, por iniciativa de Francisco de Molina, que se inició en una modesta vivienda en el Callejón de Santo Domingo, con seis camas.

En 1559 como resultado de dos instituciones benéficas: la misericordia y la caridad, se creó el Hospital de Santa María de la Caridad, para la atención de mujeres españolas, en un local que venía a quedar donde actualmente está la Plaza Bolívar o de La Inquisición.

En 1562, Antón Salazar, fundó el Hospital San Lázaro, al otro lado del río Rímac, constituido por dos enfermeras, que dedicó al cuidado de los enfermos con lepra, especialmente de raza negra.

El 14 de Febrero de 1568, el Rey Felipe II estableció en el Perú, el Real Tribunal de Protomedicato, nombrando de presidente Francisco Sánchez Renedo, que llegó a Lima un año después con el séquito de Toledo, de quien era médico de cámara. Este estaba integrado por el protomédico, que la presidía, los alcaldes examinadores de Medicina y Cirugía, por el asesor, que podía ser letrado o médico, el alcalde examinador de los flebotómicos o barberos, que eran de menor categoría. También contaban con un alguacil que debía comunicar los acuerdos y cobrar las rentas.

En 1581, la gente de mar fundó el Hospital del Espíritu Santo con la contribución de los marinos.

En 1586, se creó el Hospital de San Diego de Alcalá, para recibir los convalecientes de San Andrés y el de San Felipe Neri, fundado por Santo Toribio de Morgrovejo, para el cuidado de los clérigos.

En 1660, Lima con menos de cien años de fundada, tenía diez hospitales, constituidos bajo las normas españolas: un gran patio claustral, los pabellones de internados formando un enorme crucero en su intersección había un altar consagrado al patrón respectivo y rodeando a los pabellones, las secciones complementarias de cocina, despensa, alojamiento del personal, botica, lavandería y ropería.

A partir de 1730 se inicia una nueva era, fundándose “La Escuela Clínica” por Cosme Bueno, del que fue discípulo Hipólito Unanue, quien el 21 de Noviembre de 1792 creó el Anfiteatro Anatómico de San Andrés y da impulso a la anatomía e implanta el Método Clínico (Historia de la enfermedad, curación y observación).
En 1780, para 60,000 habitantes se contaban con 1000 camas repartidas en 50 enfermerías en los siguientes hospitales: San Andrés, Santa Ana, San Bartolomé, Santa María de la Caridad (antes San Cosme y Damián), San Juan de Dios, San Lázaro, Incurables o Refugio, Barbones, Del Espíritu Santo y de las Camillas.
Al terminar el Virreinato cada hospital contaba con su propio estatuto, supervigilado por una hermandad de personas de buena voluntad [2].

 

 

 

 

 

 


[1] Revista Médica Herediana. (2000). Revista Médica Herediana, 11(3). Universidad Peruana Cayetano Heredia. ISSN 1018-130X (impreso); ISSN 1729-214X (en línea). http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_serial&pid=1018-130X&lng=es&nrm=iso

[2] Ugarte Taboada, C. (2000). Los hospitales de Lima durante el virreinato. Revista Médica Herediana, 11(3), 123–131. http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1018-130X2000000300005