Tratado de los evangelios que nuestra madre la Iglesia propone en todo el año

Francisco de Ávila, sacerdote franciscano (OFM), de origen, probablemente, mestizo y expósito. Se educó en Cuzco en las décadas de 1570 y 1580 en el Colegio de la Compañía de Jesús, donde acude a las escuelas de Gramática y de Artes y Teología. Fue un personaje central en la creación de la institución de la Extirpación de Idolatrías en el virreinato del Perú. Destaca también su relación con la composición del Manuscrito de Huarochirí: algunos especialistas consideran a Francisco de Ávila patrocinador y/o supervisor de la creación del documento (Argüedas y Duviols, 1966), y otros le adjudican el papel de editor del texto (Salomon y Urioste, 2010) (Carmona, 2018, p. 38).

El Tratado de los evangelios es un sermonario escrito a doble columna en quechua y español que Ávila publicó luego de obtener el cargo de Canónigo de la Ciudad de los Reyes en Lima y hacia el final de sus días. En los sermones, muestra la vigencia que seguía teniendo el decreto sobre evangelización del Tercer concilio limense y hace uso de la información y los manuscritos que reunió a lo largo de su vida eclesiástica «para que la estrategia evangelizadora se concrete en una práctica performática que evidencie un cambio verdadero. Por eso la insistencia de Ávila en dos características claves del sermón: la claridad y el predicar a propósito de la necesidad. Insiste en la adaptación a las necesidades de la comunidad, a su lengua, a la comprensión del público auditor y a un trabajo en la búsqueda de “noticias de sus errores” con la intención de que la prédica se dirija a rebatirlos» (Aguierrez, 2021, pp. 105-106).

Recursos

Francisco de Ávila en la sociedad virreinal: entre la (auto)biografía, el monumento y la memoria. Javiera Carmona, tesis para optar al grado de doctora en Historia.

Aguierrez, Oscar Martín, «Extirpación De Escrituras Y Usos Del Pasado: Francisco De Ávila», Revista Telar , núm. 27, 2021, pp. 91-112.